La práctica de mascar resinas o cera de abeja se puede encontrar en diferentes pueblos y períodos históricos, como en la Antigua Grecia, en indígen
cincuenta, apareció la goma sintética compuesta por polímeros derivados del petróleo, y muchas compañías variaron sus recetas (de allí la recomendación de no tragarse el chicle. Muchos de estos polímeros no son fácilmente digeribles.) La extracción de chicle bajó. Recientemente han surgido empresas que retornan al chicle original, promoviéndolo como un producto natural, biodegradable, cuya extracción en la selva húmeda no deteriora el ambiente y apoya a familias de la región. El chicozapote es el árbol más abundante de la selva maya, un extenso pulmón de la Tierra.A los chicleros les lleva todo el día de intenso trabajo cocer la resina que han extraído durante una semana de los árboles de chicozapote. Durante los meses de julio a febrero, en la temporada de lluvias, pobladores del oeste del estado de Quintana Roo se dedican a la extracción del chicle, materia prima de la goma de mascar. A 150 km de Felipe Carrill
rla con m s fuerza y rapidez, hasta que se forman burbujas y toma un color café claro; en este momento ellos saben que cuajó, que está cocida y lista para retirarla del fuego y seguirla moviendo, pero ahora levantándola con el palo lo más alto que pueden para que se enfríe. En esta etapa del proceso no pueden dejar de moverla porque se puede pegar y se endurece; así, revolviendo, los trabajadores se pasan una hora más hasta que el chicle llega a una temperatura que sus manos resistan para poder sacarla de la paila, ponerla sobre unas hojas y después formar las marquetas.Ya que la goma está afuera, la dividen y la colocan en unos moldes de madera Actualmente la producción de chicle del estado de Quintana Roo la compra Japón, Italia y Estados Unidos a través de la Federación de Cooperativas, que firma los contratos de compra-venta.





